> El proyecto <


A finales del S.XIX, existía en París un hospital psiquiátrico en el que residían cuatro mil mujeres, llamado la Salpêtrière. Allí trabajaba como médico Jean-Marie Charcot, quién describió por primera las particularidades de la histeria, definiéndola como enfermedad. Para desarrollar sus investigaciones y poder compartir sus avances, Charcot construyó, dentro de la Salpêtrière, un estudio fotográfico para registrar los ataques y un teatro en el que se hacían “demostraciones” de ataques histéricos. Si ya de por sí la histeria tiene una relación especial con la ficción y el hecho de representar, en la Salpêtrière las internas tuvieron que representarse a sí mismas. 
Todo el trabajo de la Salpêtrière fue recogido y compilado en: Iconographie photographique de la Salpêtrière, un gran volumen de fotografías y descripciones que recientemente ha sido revisado por Georges Didi-Huberman en su libro La invención de la histeria. 
El ensayo de Huberman es el punto de partida para crear Fotos para imitar posturas, un tratado escénico sobre la histeria, una suerte de collage en el que se reconstruye la vida de la Salpêtrière y en el que el hecho interpretativo, el juego entre verdad y mentira, pasea por sus límites, para deshacerse.


> Las fotos, de David Rodriguez <


En la última parte del proceso de ensayos, el grupo de trabajo colaboró con el fotógrafo David Rodriguez, para "versionar" lo ocurrido en el estudio fotográfico de la Salpêtrière. Las actrices entraron en contacto con la cámara, exponiendo su recuerdo corporal a un ojo que las segmentaba, ávido de imágenes.







> Las versiones de Fotos para imitar posturas <


En la segunda mitad 2012, Fotos para imitar posturas realizó una pequeña gira. En ella, la pieza visitó teatros públicos (Porta 4, Barcelona; La Cochera, Málaga; TDT, Madrid) y hogares privados (gracias a Magda, en Barcelona y a Ángela, en Córdoba). En Sopot (Polonia) la Fundación Sopot Centralny acogió el proyecto durante dos semanas para realizar una versión muy especial, en la que se realizó una traducción simultánea del texto. La dramaturgia de la pieza se transformó para integrar al actor que realizaba la traducción., lo convertimos en una suerte de feriante, el jefe de un freak show. Él pensaba que viajaba por el mundo enseñando a estos peculiares seres histéricos, pero en realidad, eran ellas las que viajaban por el mundo enseñándolo. Un ser muy extraño que se dedicaba a darle nombre al desorden.